© 2010 ilzepetroni

Viajar, residir, amar [Julia Dron / 27enero2010 ]

Residencia Amor de Verano
Enero 2010
Ciudad de Valparaíso. Chile
Artista: Julia Dron

Viajar, residir, amar

Desembarque en Valparaíso de noche, llegué con mi mochila y mi valijita colmada de pinceles, hojas, pinturas, cintas, etc., después de más de 24 horas de viaje.
Llegando a la calle Urriola en “una micro” repleta, caminamos hasta el Pasaje Fisher donde nos abordaron algunos borrachos indicándonos las calles de nuestro destino. Nuestra casa sería Espacio G.
Esa misma primera noche la caminamos con algunos artistas de la residencia, nos perdimos, nos encontramos, descubrimos, subimos, bajamos, exclamamos, mi mirada no se detenía de arriba a bajo en forma diagonal, circular, zigzagueante. El paso apurado por meterme en los callejones y pasajes, recorrer los muros, mirar desde arriba los techos de las casas, espiar las ventanas, vislumbrar el mar, sentir el aire.
Todo era asombro, cactus arriba de los techos, pintadas en los muros, madejas de cables surcando la noche, música en lo alto de los cerros, sonidos de pájaros, familias de gatos ocupando casas, luces lejanas, casas deshabitadas y escarbadas… misterio.
De día Valparaíso despierta lento, estás solo o colmado de gente, caminás y camina, jaurías de perros toman el sol del verano. El aire es fresco pero intenso. Hay algo de desborde de sentidos en la ciudad, como un vaso colmado de espuma. Podría compararse a un porrón de cerveza al sol. Valparaíso está rodeado de mar; el Pacífico, un mar bravío, violento, envolvente, nada apacible. La gente en Valparaíso es apacible.

Mi idea desde la Argentina era la de abordar la ciudad de Valparaíso.
Mi proyecto consistía en ser una artista obrera en la ciudad, obrar de alguna manera, interceptar la arquitectura, hacer de la ciudad mi espacio de trabajo. Intervenir y mediar. Pero fue la ciudad quien obro en mí, es decir no pude más que contemplarla, recorrerla, saborearla, retratarla y hoy la pienso… Fui viajante y me sentí turista pero a su vez habitante. Pienso en la experiencia, en los descubrimientos, en mirar el mundo desde otros ángulos. Los artistas catamos el mundo, lo bebemos, lo deglutimos, lo visualizamos, procesamos la información con ansias. A Valparaíso la abracé bien fuerte. Abracé cada instante y también tomé distancia para contemplarla como quien se enamora de algo y detiene el paso en la contemplación. Un amor de verano intenso pero revitalizante. Junto las imágenes y me vuelvo a situar allí y obro en mi bienestar y obro en todo que tengo para contar de donde residí un fragmento de mi hermoso verano.

Post a Comment

You must be logged in to post a comment.

Get Adobe Flash player