Más vale pájaro en mano que cien volando*
Eso le enseñaron. Lo mamó desde la cuna. Lo oyó desde sus primeros pininos. Se hizo carne en él. Entonces dejó volar los noventa y nueve pájaros y apretó fuerte, bien fuerte, el que tenía en la mano. El pájaro murió asfixiado.
*Microrelado de Isidoro Blaisten, en “El límite de la palabra”, edición de Laura Pollastri.

Post a Comment